Cómo dejar de fumar sin engordar en el intento

Dejar de Fumar es Facil • Diciembre 02, 2014 • Sin Comentarios

Los especialistas han comprobado que el tabaco afecta a las hormonas, el sistema nervioso y el sentido del gusto y del olfato. Es por ello que cuando se deja el cigarro se puede comer más de la cuenta y aumentar de peso. Los nutriólogos recomiendan, entonces, someterse a una terapia para dejar de fumar asesorada por un experto.

Junto con los abrazos y brindis serán muchos los que este Año Nuevo se plantearán nuevas metas y propósitos. Y el objetivo será cumplirlas a como de lugar en el transcurso de los meses venideros.

Si hiciéramos una encuesta es probable que la intención de dejar de fumar figure como primera prioridad en la lista de proyectos personales.

Es que el hábito del cigarrillo tiene cada vez más trabas a propósito de la actual Ley Antitabaco chilena. Esto junto a los problemas reales de salud que tiene la adicción al tabaco, son buenos motivos para querer dejar en forma definitiva el “pucho”.

Las terapias y tratamientos para dejar el cigarro son muchas y variadas. Van desde sofisticadas técnicas hasta métodos naturales pasando por la fuerza de voluntad. Todas pueden alcanzar el objetivo; el problema es que para lograrlo algunos fumadores corren un riesgo adicional: engordar.

Hay factores que predisponen a ganar peso, cuando se deja el tabaco, sostienen los especialistas. Es que dejar el tabaco afecta a las hormonas, el sistema nervioso, el sentido del gusto y del olfato, la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos.

El nutriólogo y magíster en nutrición clínica de la Universidad de Chile, Dr. Jaime García explica que el tabaco así como algunos alimentos “contienen sustancias que son estimulantes para el Sistema Nervioso Central. Cuando se disminuyen, el organismo seguirá pidiendo ese efecto estimulante y lo sacará de otra parte”, sostiene el profesional.

Además que el cigarrillo aumenta el metabolismo basal, es decir, el consumo energético del cuerpo en reposo. Se ha comprobado que una persona que fuma una cajetilla diaria quema 250 calorías de más que si no fumara.

Sin embargo cuando se deja el cigarrillo mejora el sentido del gusto y del olfato, se disfruta más lo que se come. Además, el aprovechamiento de los nutrientes es más eficaz.

Actividad física y buena alimentación

El doctor García señala que si un fumador quiere dejar su adicción el ideal es que haga el tratamiento asesorado por un experto.

“Cada persona puede responder en forma distinta a la terapia. Hay quienes pueden sobrellevar un cese brusco del tabaco sin tener efectos secundarios. Otros van a necesitar un tratamiento más gradual y requerirán, entonces, un tipo determinado de alimentación”, aclara.

Algunos consejos generales que entrega el profesional para dejar el hábito del cigarro sin tener un impacto mayor en el organismo son: dejar el cigarrillo gradualmente, realizar una actividad física adecuada, manejar el estrés, alimentarse bien —con alimentos nutritivos, pero poco calóricos—y ojalá asesorado por un especialista.

A juicio del nutriólogo, es muy importante controlar el peso, cuando se está dejando el tabaco. Esto porque si el fumador comienza a engordar tiene más riesgo de reincidir.

Una buena recomendación es mentalizarse que no se sentirá hambre, tener a mano alimentos no energéticos y no picar entre horas. Así se logrará el objetivo de dejar el tabaco y mantener la figura.

Fuente: SoloMujer.cl

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