La paradoja: el tabaco como tratamiento a la adicción

Dejar de Fumar es Facil • Noviembre 30, 2014 • Sin Comentarios

En otras ocasiones les he contado sobre la medicina tradicional amazónica y el uso ancestral del tabaco. Esta vez, a modo de profundizar sobre lo anterior, compartiré con ustedes los testimonios de dos personas que realizaron la purga de tabaco, una en la selva y otra en la ciudad.

Para esta medicina tradicional, el ser humano es entendido como una totalidad integrada con el medio, es decir, la forma en que cuerpo, mente y espíritu se relacionan entre sí y con el universo. Desde esta perspectiva, la enfermedad es concebida como un desequilibro en está delicada armonía, noción muy cercana a la que utiliza la psicología académica actual para definir las “enfermedades mentales” como trastornos emocionales.

Como hemos comentado en ocasiones anteriores, las emociones  son una respuesta a nivel físico (neuro – fisiológico), mental y conductual, por lo que la enfermedad podría entenderse como un desequilibrio entre estos factores. Quizás la mayor diferencia entre ambos modelos de salud, es que en la psicología, recién en los últimos años se está tratando de integrar la noción de espiritualidad todavía de manera tosca.

Como he señalado en ocasiones anteriores, espiritualidad no es vestir de blanco ni ropa con mandalas, fantasear con figuras de luz, ni leer un libro o participar de la última terapia “new age”. Es mucho más simple y aterrizado que eso. Es tener un flujo de pensamiento sereno, capaz de contemplar y prestar atención; una emoción tranquila, empática, cordial; un cuerpo saludable y limpio en un sentido neuro – fisiológico, que no irrite a las dos anteriores, pues lo que comemos afecta directamente nuestro estado de percepción y conciencia, al igual que un fármaco; mantener relaciones sociales basadas en la confianza, la honestidad, la bondad y el amor; junto con una actitud de gratitud frente a la existencia y que nuestro actuar, no nuestro discurso, sea testimonio de todo lo anterior. Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo” decía Ludwig Van Beethoven.

De ahí que la persona que empieza a transitar esta senda, se encuentre en un espiral ascendente evolutivo, capaz de modificar positiva y armónicamente su entorno, en lugar de llevar conflicto y desorden.

Esto es lo que se trabaja en una purga, desintoxicar el cuerpo de todo lo que hemos ido acumulando en él durante nuestra existencia: aire contaminado, aditivos y preservantes de los alimentos, metabolitos de fármacos y drogas que utilizamos, junto a los de las emociones como la rabia, tristeza o miedo. Al estar trabajando desde el cuerpo, el proceso nos trae al presente, al aquí y ahora, por lo que la mente se centra, así por ende, la emoción también se tranquiliza, podemos tomar conciencia sobre como hemos venido viviendo hasta ahora, como nos tratamos a nosotros mismos y a nuestro prójimo. A la vez que nos conectamos con la espiritualidad, química y vibración particular de la planta de tabaco. En la medicina amazónica, se piensa que todo tiene espíritu: árboles, plantas, montañas, rocas, ríos, estrellas, animales, humanos.

 

A continuación los testimonios:

 

Angela (24 años, periodista)

Mi experiencia con el tabaco fue en la selva amazónica. ‘Es una purga para desintoxicar el cuerpo’ me dijeron. Era lo que quería, venía desde hace tiempo pensando que limpiar mi cuerpo de las malas costumbres era una necesidad preeminente. Y hacerlo por medio de una infusión que contenía las verdes y llanas hojas del tabaco convertidas en mapachos que fumaban los chamanes parecía una aventura cósmica. Además el hecho de tener que hacer dieta durante 32 días en la se dejaba voluntariamente los hábitos nocivos parecía ser lo que necesitaba. Dejar de fumar y beber alcohol por aprender a conocer mejor mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Dejar de lado mis adicciones por algo mucho más elevado y trascendente para mi evolución humana.

             En el momento en que me pasaron la taza que contenía la pócima, la mire por un buen rato; era turbia y oscura, como aquello de lo que me quería deshacer; perfecta metáfora del fin que ando buscando pensé antes de beberla. Cerré los ojos, me apreté la nariz para soportar lo amargo y bebí el tabaco.

             Primero sentí fiebre y náuseas, me subió la temperatura del cuerpo como nunca antes y sentí que mi mente despegaba a algún universo desconocido para aterrizar suavemente en mi cuerpo y vomitar. Después sentí mucho frío y el mareo me noqueó; momento en que encontré una paz profunda y pude comprender que se me estaba purificando de todo el daño consciente que le había hecho a mi cuerpo desde que había decidido apropiarme de los hábitos culturales y controlar mi ansiedad mediante estos vicios. Volví a vomitar y sentí como mi cuerpo quedaba libre de todo aquel daño inducido. Quedaba ligero y limpio, la mente tranquila como una taza de leche y la fuerza de voluntad elevada a su máxima amplitud. Luego de esta dieta pude dejar de fumar y beber alcohol sin problema”.

 

Leonardo (28 años, psicólogo)

Luego de una vida de malos hábitos y adicciones había llegado a la conclusión de que mi cuerpo requería de limpieza. Entonces opté por la purga de tabaco, que fue un proceso muy lindo y lleno de enseñanzas que realicé en la ciudad. Este consistió fundamentalmente en cuidar mi dieta por unos días, para luego tomar una concentración de la raíz de la planta de tabaco que luego de permanecer un tiempo en mi estómago debía ser purgada en su totalidad. Además de ayudarme a limpiar y a tener una mayor consciencia de mi sistema digestivo, me sirvió para empezar a conocer la salud de la que es capaz mi cuerpo naturalmente. Creo que vivimos en una cultura tan alejada del cuerpo que no es de sorprenderse que tengamos tantas adicciones, después de todo estas son el producto de los excesos a los que llegamos para llenar el vacío que deja el olvido de nuestra naturaleza”.

 

Los testimonios hablan por si solos, para finalizar sólo agregar que esta clase de terapias no sólo son un legado de las medicinas tradicionales americanas, sino que existen en otras latitudes y con antigüedades similares, como en el ayurveda panchakarma hindú y con la misma finalidad. También señalar que no existen soluciones “mágicas” y sólo con nuestro compromiso, constancia y fuerza de voluntad es que podremos trascender aquello que nos impide avanzar.

 

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
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Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
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