La Atención Plena y la Adicción

Dejar de Fumar es Facil • Octubre 14, 2013 • Sin Comentarios

Tal como he señalado en ocasiones anteriores, la dependencia a alguna sustancia o hábito, guarda relación con hacernos cargo de alguna manera, de la incomodidad que sentimos producto de una situación, pensamiento o emoción aflictiva.

Esta incomodidad, es interna, pues una vez concluidas las situaciones aflictivas, en el exterior (fuera de nosotros) dejan de suceder, mas en nuestro cuerpo – mente, muchas veces estas se perpetúan infinitamente, y continúan ocurriendo gracias a nuestros patrones arraigados de pensamientos o emociones.

Sin embargo, existen muchas maneras de hacerse cargo de ganar control sobre este proceso. Una de ellas es el “Mindfulness” o “atención plena”. Es un tipo de meditación, un entrenamiento mental, cuyo objetivo principal no es directamente un desarrollo espiritual (aunque este pueda ser su consecuencia), sino ir ganando conciencia de nuestro cuerpo, mente y emociones, cómo operan, sus dinámicas y cómo influencian nuestros estados de ánimo y reacciones, con lo que mejora nuestra capacidad de atención, pilar de la concentración y el actuar en concordancia a los requerimientos de las situaciones que nos enfrenta la vida, lo que genera tranquilidad, calma y seguridad.

Muchas veces, nuestra mente vaga inquieta de un lugar a otro, revisando las  preocupaciones, las cuentas, los compromisos, lo que quiero, lo que no tengo, puede sentir culpa o tristeza por el pasado, o incertidumbre y temor por el futuro. Puede adoptar distintas formas, lo cierto es que nos saca del momento actual, el presente, y con ello nuestra capacidad de concentración y actuar a la altura de las circunstancias disminuye, hasta que sin darnos cuenta, podamos estar viviendo en un universo mayoritariamente mental, sólo haciendo suposiciones, en lugar de ganar aprendizajes producto de la experiencia, o activando en nosotros estados emocionales aflictivos (rabia, miedo, tristeza, culpa, vergüenza, ansiedad, estrés).

Estudios que se inician hace más de dos décadas y continúan en la actualidad, respaldan la efectividad de la meditación, tanto aliviando los molestos síntomas emocionales o mentales de una larga enfermedad (p.e: cáncer, artritis, enfermedad inflamatoria intestinal), cómo ayudando a la mejoría física. Si entendemos la enfermedad física, cómo un desequilibrio en las funciones y dinámicas de los procesos que ocurren al interior de nuestro cuerpo, a nivel micro (celular y químico), la meditación ayudaría a restaurar ese balance, que muchas veces se desequilibra, por el componente fisiológico (hormonas o sustancias químicas que modifican nuestro organismo) de las emociones aflictivas, y al estar funcionando constantemente bajo estas, se vuelve crónico. Si bien el cuerpo puede soportarlo por un tiempo, más temprano que tarde, se comenzará a resentir y dañar.

Junto con lo anterior, está práctica promueve un estilo de vida saludable, al ponernos en contacto con nuestro cuerpo, entendiendo su lenguaje de sensaciones, podemos saber que necesitamos y qué nos está enfermando. Mantiene un estado de bienestar y tranquilidad, que contrarresta el estrés proveniente del trabajo y el acelerado ritmo de vida en las urbes, las relaciones interpersonales y las demandas del vivir en general. Ese es el objetivo de los ejercicios de conciencia corporal y relajación, permiten notar dónde se generan y acumulan esas incomodidades a nivel físico, por ejemplo en forma de un nudo en el cuello o la garganta, el pecho apretado, o las manos frías y sudorosas. El notar esto, es el primer paso para modificarlo, pues primero se observa el estado actual del cuerpo, y sólo teniendo claro esto, podemos decidir qué y cómo cambiar. Tras la repetición sostenida es que se podrá construir un hábito más saludable.

Como he señalado, muchas veces no se fuma porque se disfrute, sino por querer hacernos cargo o lidiar con algún malestar. Ganando control sobre el origen, curso y desenlace de estos, podremos darnos cuenta de qué es lo que estamos sintiendo, pensando, viviendo y hacer lo que realmente queremos y necesitamos, junto con  tomar las decisiones que sean necesarias con voluntad y serenidad, lo que de ser así, influenciará positivamente nuestra vida, familia, trabajos y relaciones. Sino, viviremos en “piloto automático”, pasaremos por alto detalles importantes y culparemos al destino, a los demás o a la mala suerte, por nuestra fortuna.

Cabe señalar, que no es una solución milagrosa, cómo sucede con los hábitos en general, requiere esfuerzo, compromiso y constancia, generarlos o modificar-los. En los talleres que ofrecemos en el programa déjalo.org, uno de los ejes de trabajo es este. Quedan cordialmente invitados a participar de esta experiencia.

 

Daniel Varas Sepúlveda.

Psicólogo.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309,  Providencia.
Teléfono: (022) 365 0019  / 9 – 7794944
Correo electrónico: davaras@uc.cl

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