¿Por qué llegamos a consumir?

Dejar de Fumar es Facil • Junio 04, 2013 • Sin Comentarios

Esta es una difícil pregunta, y respuestas tiene tantas como personas hay en el mundo. Sin embargo, es relevante hacerla, pues al identificar los motivos o situaciones que gatillan el consumo, se expande nuestra conciencia y capacidad de darnos cuenta. Este sencillo acto nos permitirá ir desenmarañando la compleja conducta del hábito, otorgándonos un mayor control y entendimiento de qué es lo que nos lleva a consumir, a través de la simple observación de uno mismo.

A continuación un listado con algunas de las circunstancias o motivos más comunes:

− Aburrimiento: Muchas veces se está en una situación social que nos es indiferente, puede ser una fiesta o una reunión, la conversación no nos parece interesante, o simplemente no ocurre nada emocionante o que llame nuestra atención. Con frecuencia cuando esto sucede, es un buen momento para encender un cigarrillo.

− Angustia, estrés o preocupación: La vida o el trabajo muchas veces nos enfrentan a situaciones que nos sacan de nuestro estado basal de calma: poco tiempo y muchas cosas que hacer, el dinero no es suficiente para pagar todo, los hijos salen hasta tarde y no avisan dónde están, su jefe no está contento con su desempeño, peleas con su pareja, enfermedades de los seres queridos, largas noches de estudio, entre muchas. Entonces, “me voy a fumar un puchito para relajarme”.

− Estereotipos: por lo general, es más frecuente durante la adolescencia, aunque no sólo exclusivo de esta etapa del desarrollo. Acá, el consumo de cigarrillos está asociado a la imagen de ser hombre o mujer sexy, seguro (a), deseado socialmente, y muchos se inician en el consumo para ser aceptados dentro del grupo de pares o ser un modelo a seguir por los demás. En esto último, mucho tiene o tuvo que ver la publicidad de los cigarrillos (actualmente prohibida en nuestro país), el cine y la televisión, donde modelos de rol atractivos socialmente, refuerzan tales estereotipos.

− Fumador social: Al reunirse con su grupo de amigos, familia o equipo de trabajo, están todos fumando y a usted le bajan unas ganas incontrolables de encender un cigarrillo. Las responsables, serían unas neuronas en su cerebro conocidas como espejo, que se activan cuando observamos en otros, una conducta relevante para uno (comida, reproducción, peligro, placer), y accionan la misma red neuronal en la corteza cerebral, que se activaría si usted la estuviera ejecutando. Opera el mismo principio que al observar a alguien bebiendo una gaseosa helada un caluroso día de verano.

− Para acompañar su destilado de alcohol favorito: Muchas veces, usted no tiene problemas para dejar de fumar durante su vida cotidiana, salvo llegado el momento en que está compartiendo unos tragos con sus amigos (as). Esto se debe a que el alcohol y el tabaco, activan receptores similares en sus células, lo que genera ese deseo de fumar cuando esta bebiendo.

− Falta de energía: El tabaco, junto al azúcar, el café, el chocolate, el mate y el té, son estimulantes (al igual que la cocaína, aunque en un grado menor), esto quiere decir que le aportarán un “empujoncito” de energía y vigor extra, cuando sienta cansancio (y juntos saben mejor). Esto puede ser de utilidad si se usa con moderación, mas el uso recurrente y crónico en el tiempo, le llevará a un desgaste, físico, mental y emocional (cansancio, irritabilidad, ansiedad, migrañas, envejecimiento de la piel y órganos), pues las células de su cuerpo necesitan dormir para descansar y recuperarse.

− Pasar el tiempo: Nada mejor que un cigarrito, para aguantar la espera en la fila del estadio o un concierto, en el taco de la tarde o durante un día de trámites, mientras hierve el agua, esperando que los hijos salgan del colegio (…) − La hora del cigarrito: Muchas veces al igual que asociamos el desayuno o el almuerzo a ciertas horas del día, también asociamos el cigarrillo a ciertos momentos del día. P.e: el de después del almuerzo, el del break o descanso en el trabajo, el de la noche, entre otros.

− La alta disponibilidad de tabaco: El hecho de que usted gane su propio dinero (a diferencia de un adolescente que recibe una mesada), sus amigos siempre tengan cigarrillos y prácticamente los pueda conseguir en cada esquina, fomentan su consumo, pues están disponibles cuando usted guste consciente o inconscientemente.

− Pensamiento mágico: El hecho de saber teóricamente todo el daño que su vicio le provoca y mantener la creencia de que algún día, en un futuro lejano será iluminada (o) por un rayo de luz que le hará dejar su hábito repentinamente, le tranquiliza y le permite continuar con su consumo problemático, sin culpa, en la actualidad. O bien, “de algo hay que morirse”, así que fumemos. Lo que no dimensiona, es lo lenta y dolorosa que esa muerte puede llegar a ser.

 

Mi intención no es atemorizar o juzgar a nadie, con lo anterior, sólo quiero mostrar algunas de las situaciones que acompañan y gatillan el consumo de tabaco. Sólo tomando conciencia (observando sin juicios ni culpa) de cuándo y bajo qué circunstancias se produce nuestro consumo, es que podremos hacer algo al respecto.

Algunas circunstancias son externas, es decir, relativas al ambiente o las demás personas, y para contrarrestarlas podemos recurrir a cambiar los lugares que frecuentamos o nuestras amistades. La desventaja de esta estrategia es que podemos perdernos de mucho, en la búsqueda de dejar nuestro hábito.

Por otra parte, existen también circunstancias internas, es decir, relativas a nuestros estados mentales o emocionales (preocupación, estrés, tristeza, aburrimiento) y para neutralizarlas, podemos recurrir a estrategias de regulación emocional, como la re-estructuración cognitiva o manejo de la atención, habilidades que se obtienen en terapia cognitivo conductual y de desarrollo de la atención plena o mindfulness, enfoque con el que están diseñados los talleres de Dejalo.org.

Estas habilidades, tienen la ventaja que podemos utilizarlas para controlar tanto las circunstancias internas como externas que nos llevan al consumo, entonces ya no sería necesario dejar de lado a nuestros amigos fumadores o cambiarnos de trabajo.

 

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo. Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
Teléfono: (02) 365 0019 / 9 – 7794944
Correo electrónico: davaras@uc.cl

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