Testimonio: “Lo dejé de un día para otro”.

Dejar de Fumar es Facil • Abril 04, 2013 • 2 Comentarios

Romina es diseñadora gráfica y comenzó a fumar a los 15 años, atraída por la diversión del consumo clandestino de los recreos en los baños de su colegio. “Era lo más divertido entrar al último sector de los baños y entre 10 ó 12 compañeras nos fumábamos un cigarrillo volando antes de que salieran las inspectoras, nos moríamos de la risa” – Reconoce  que durante los primeros años, sólo fumaba uno o dos cigarrillos a la semana. Con el pasar de los años, la adicción fue incontrolable y fue aumentando cada vez más la cantidad que fumaba.

“Llegué a fumar una cajetilla y media al día”

Con su trabajo independiente y a veces sola en su oficina, a sus 28 años, llegó a cumplir su récord de cigarrillos el año 2009: “Casi dos cajetillas al día, al final de la jornada sentía que me dolía respirar”. Su adicción al tabaco era de tal magnitud que evitaba los lugares donde no se permitía fumar. “Dejé de ir a ver amigas porque en sus casas o departamentos no permitían fumar, odiaba que me criticaran o prohibieran mis puchos”, también tomaba más cafés al día porque sentía que con el calor del café, sus vías respiratoria se aliviaban y podía volver a disfrutar más cigarrillos.

“Fumona con ética

Dice que a pesar de fumar tanto, jamás lo hizo en presencia de niños, embarazadas, de personas no fumadoras o en zonas prohibidas y que tenía una suerte de “etica” de fumadora al respetar al resto, a nunca quedarse sin cigarrillos, a andar siempre con uno o dos encendedores y a usar ceniceros “Era la más fumona pero jamás boté un pucho a la calle, y qué asco la gente que sí lo hace”. Siempre creí que el fumar era un vicio desagradable para el resto, porque los fumadores nos encargamos de hacer todo sucio: botamos las colillas al suelo, los tiramos desde balcones, autos, donde sea. Molestamos al resto con nuestra actitud y yo no quería ser así.

“La decisión”

Un día notó que todo su día lo planificaba en torno al cigarrillo: “Durante mis duchas de la mañana armaba el día completo…dónde compraría cigarrillos, cuándo pasaría a la bencinera, si tenía efectivo, sabía perfectamente cuántos cigarros quedaban en mi cartera, en la guantera del auto -la cajetilla de repuesto- en la oficina…¡en todas partes! era realmente agotador”. Y entonces, por primera vez en su vida se planteó la idea de dejarlo: “Quise intentarlo y comencé bajando la dosis de nicotina, me cambié a la marca más light…esa que todo fumador dice que fumar uno de ésos es como fumar aire, pero sin fumar más, mantuve la cantidad de cigarros al día”.

 

“Pensé que no podría”

Ni el costo económico, ni las incomodidades, ni las peticiones de su familia la hicieron anteriormente plantearse la idea de dejarlo y ella en el fondo reconoce que jamás pensó poder hacerlo. “Fumaba hace tantos años, me gustaba tanto, que nunca se me pasó por la mente dejarlo, menos que podría conseguirlo”. La noche del 27 de diciembre recuerda que trabajó hasta cerca de las 02.00 am en su oficina y mientras manejaba de vuelta a casa, con el mismo dolor en el pecho con que terminaba sus jornadas y cansada, miró el cigarrillo a medio fumar en su mano y pensó que ése mismo cigarrillo, sería el último de su vida. Le dio las últimas fumadas, lo apagó y hasta el día de hoy, casi tres años después, sigue siendo el último. Aún conserva la cajetilla a medio fumar y su cigarrera de cuero, tal como la dejó ésa noche.

 

Cambios que experimentó al dejarlo.

“Los primeros días son los peores, porque la ansiedad te aniquila, además al tener tan arraigado el tabaquismo tienes toda una rutina de fumador y una rutina no se rompe tan fácil”. Lo primero que hizo fue hacerlo público en los sitios de sus redes sociales y a su familia, porque la presión social de avisarlo, le ayudaría a mantenerse firme en la decisión. “Los tres primeros días fueron los más difíciles, recuerdo que tomé mucho té -no café porque me recordaba fumar- y comí muchos koyacs, en el auto tenía ahora una colección de chicles y caramelos para mascar en los momentos de ansiedad”.

– A la semana de dejarlo, nos cuenta que sus dientes blanquearon y que la tos matutina del fumador desapareció.

– A las dos semanas su cutis lucía mucho mejor, la gente la encontraba más linda y se cansaba menos.

– Comenzó a sentir todos los sabores más intensos que antes.

– Sentía que tenía más efectivo que antes y en todas partes ¡estaba fascinada!.

– Le llamó la atención lo mucho que tardaron sus dedos en liberarse del color amarillo que le dejó tantos años de sostener cigarrillos.

 

Dos años después se embarazó por primera vez y no se arrepiente de haber dejado el cigarrillo antes “De esta forma limpié mi organismo un poco antes de tener a mi guagua, y también me evité la ansiedad y el miedo de dejarlo por embarazo”. Dice que la única consecuencia negativa fue haber subido de peso. “El primer año subí demasiados kilos porque no supe controlar mi ansiedad: y mis aliados no eran los mejores puesto que los caramelos engordan y los chicles dan hambre, creo que debí asesorarme para controlar de mejor manera la ansiedad. Aún así, creo que dejar el cigarro fue la mejor decisión que tomé en muchos años y ha sido uno de mis grandes triunfos personales. No me arrepiento. Dejarlo me hizo libre“.

 

Consejo a los que quieren dejar de fumar.

“Sólo debes querer dejarlo. Así como empezaste a fumar un día, tienes la fuerza interior para dejarlo. En serio, no necesitas nada más”.

 

Categories Testimonios

About Author

Dejar de Fumar es Facil

You May Also Like