Una psicología para la evolución espiritual (3ra parte)

Dejar de Fumar es Facil • Agosto 09, 2016 • Sin Comentarios

En los artículos anteriores (Una psicología para la evolución espiritual: primera y segunda parte) les he comentado sobre las condiciones y aquello que el hombre debe trabajar para comenzar su desarrollo espiritual a la luz de los pensamientos de George Ivánovich Gurdjíeff. También planteamos que una psicología involucra el estudio de uno mismo, por lo tanto, para realizar este trabajo hemos de comprender las distintas funciones que operan en el ser humano, del mismo modo que para conocer el funcionamiento de una máquina compleja, hemos de entender el funcionamiento de sus partes. De este modo podremos advertir su bien o mal funcionamiento, sus causas y cómo mejorarlo.

Estas partes son:

a) El pensamiento: lo que llamamos funciones cognitivas superiores, incluiremos la percepción de impresiones, el raciocinio, los juicios, comparaciones, formación de conceptos e ideas, el lenguaje y la imaginación.

b) El sentir o las emociones: todas las respuestas de nuestro organismo que nos ponen en movimiento, la ira, angustia, vergüenza, tristeza, miedo, alegría, amor, optimismo, orgullo, culpa, entre otras.

c) La función instintiva: muchas veces la confundimos con las funciones motrices o respuestas que llevan a cabo los organismo frente a estímulos del medio e incluso con las emociones. Tienen la particularidad de ser innatas, y las podemos dividir en:

ci) Aquellas funciones internas correspondientes a la fisiología, la respiración celular y pulmonar, la circulación de la sangre, la digestión y absorción de los alimentos, el trabajo de las glándulas y órganos, la formación de nuevas células y la eliminación de desechos.

cii) La percepción y sus órganos: olfato, gusto, tacto, visión, audición, temperatura, presión, dolor y humedad.

ciii) La parte cognitiva de la percepción, relacionada con agrado o desagrado. Pe: un mal olor, un buen sabor, una sensación dolorosa.

civ) Las memorias sobre la percepción, como la de olores, dolores, imágenes; y los reflejos tales como la risa, el bostezo o el estornudo.

d) La función motriz: son las acciones externas del individuo como escribir, dibujar, hablar, andar, alimentarse, pelear y sus memorias. También corresponden a esta categoría aquellos movimientos como esquivar un objeto en movimiento con rapidez, lo que usualmente llamamos reflejos. Todas ellas han sido aprendidas por el sujeto.

El comprender las condiciones en que vivimos, nuestros condicionamientos y lo que consideramos verdadero y falso; lo que nos atribuimos y lo que en realidad tenemos; junto con nuestra conciencia y las funciones de nuestro ser, son la base para comenzar el estudio psicológico sobre uno mismo. También es útil estudiar las cuatro funciones en los cuatro estados de conciencia (sueño, vigilia, conciencia de sí, conciencia objetiva). Por ejemplo nuestro pensamiento o la función instintiva durante el sueño son de una cualidad completamente diferentes; lo mismo cuando somos capaces de mantener focalizada la atención o consciencia de sí mismo. Esto último es lo que se estudia en la práctica de la meditación más avanzada, los flujos de nuestros pensamientos, emoción, percepción, sensación, consciencia, voluntad; cómo es que surgen y cesan estos fenómenos. Por otra parte, las funciones y la consciencia son de naturaleza diferentes e independientes.

La mayoría de los humanos viven en un nivel de conciencia parcial. Sólo dándose cuenta de que lo que se tiene (y lo que no), surge una necesidad verdadera de aprehender y evolucionar, mas esto no es suficiente, el hombre por si mismo leyendo libros, pensando o haciendo las cosas a su manera no puede desarrollarse. La información por si sola no basta, necesitará de una escuela o un maestro, de alguien que conozca sobre esto que busca y la forma de enseñarlo. Y una vez encontrado tendrá que hacer caso, dejar de lado su arrogancia y poner todo lo que este de su parte para profundizar en su estudio.

Ahí surge otro problema, “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”, dada la necesidad generada por la profunda crisis existencial y ecológica actual, es que han proliferado una gran cantidad de gurús y técnicas pseudo espirituales, que en un fin de semana o cuatro sesiones al mes, pretenden formar terapeutas o maestros, que sin embargo carecen de lo más importante: el conocerse a sí mismos y la disciplina que la tarea requiere. Como se mencionó anteriormente la consciencia no es un trabajo de unos cuantos días al mes; es segundo a segundo, para toda la vida.

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Monje Zen.
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Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
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