Medicina Tradicional Amazónica

Dejar de Fumar es Facil • Junio 10, 2016 • Sin Comentarios

Como deje vislumbrar en el final del artículo anterior , las medicinas tradicionales como la Amazónica, Ayurveda o China, consideran al ser humano como una totalidad, donde la salud esta determinada por un equilibrio entre cuerpo, mente, emoción y relaciones sociales. Cuando una persona esta enferma, se buscan la raíz del asunto más allá del síntoma, utilizándolo como un indicador de algo mucho más profundo.

Esta concepción es similar a lo que plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su definición de salud que ha permanecido igual desde 1948:

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”

En la medicina tradicional Amazónica, el tratamiento de una enfermedad física va acompañada de un profundo proceso de auto – conocimiento e introspección, conocido como dieta. La persona se somete a condiciones de aislamiento y tranquilidad en la selva: tiene su casa, cama y espacio donde solo tendrá contacto con el curandero que le hará dietar y no verá a otras personas.

Además, ha de desintoxicar su organismo comiendo arroz, papás, plátanos verdes y ciertos pescados, mientras consume una medicina vegetal para tratar la dolencia que lo aqueja. Este proceso tiene la duración de un mes.

Durante el proceso se recomienda llevar un diario de sueños, pues es en esta instancia donde surge información de carácter simbólico sobre las raíces del problema del paciente, así como comprensiones acerca de su situación actual e información respecto de su mundo social, que muchas veces opera desde el inconsciente camuflada por los afectos y las pasiones. Es una buena instancia también para practicar yoga o meditación, un instrumento musical, o realizar un arte; cualquier actividad que nos conecte con el aquí y ahora, ponga en juego nuestras virtudes y conecte con lo que nos hace fluir y vibrar dentro de cada uno.

Es un proceso altamente eficiente si se realiza en las condiciones óptimas, pues la desintoxicación es profunda y a todo nivel. Ayuda a tomar conciencia sobre el funcionamiento físico, mental, emocional y social; otorga entendimiento sobre el delicado equilibrio entre estos planos, cómo se rompe y cómo recuperarlo. Se puede sanar de enfermedades como artritis, asma, quistes en los ovarios y útero, diabetes, depresiones, drogodependencias e incluso ciertos tipos de cáncer.

En caso de adicciones fuertes o estados avanzados de toxicidad del organismo dados por mala alimentación, enfermedad crónica o abuso de fármacos, se utilizan plantas purgativas para desintoxicar el organismo y facilitar el proceso de sanación.

También se emplean plantas visionarias o maestras, que por medio de una ensoñación lúcida otorgan entendimiento sobre la propia existencia e integración sobre lo aprehendido durante la dieta y atando los “cabos sueltos” que puedan quedar en las distintas áreas de la existencia de la persona.

Hasta acá todo muy bonito, mas hay que tener ciertos resguardos a la hora de acudir a estas medicinas. Si bien son consideradas patrimonio cultural de los pueblos de la cuenca amazónica (Perú, Brasil, Ecuador, Bolivia y Venezuela), es posible encontrarnos con personas que abusen de su rol, no hagan bien su trabajo y su único fin sea lucrar, como el dentista que “pica” los dientes de su paciente cuando este no tiene caries.

Este trabajo es conocido como la “ciencia oculta de la naturaleza”. Ha sido transmitida únicamente por tradición oral, dada la ausencia de papel y escritura antiguamente en la cuenca. Posee una metodología de trabajo estricta, requiere una disciplinada preparación de años, y largos periodos de aislamiento en la selva por parte del curandero. Este ha de dietar varias veces cada planta o árbol medicinal para poder utilizarlo en un paciente, experimentarlo en su propio cuerpo para saber “lo que hace” e ir estudiando sus sueños, al igual que el paciente, que es dónde irá aprendiendo más sobre cada medicina particular y los procesos de sanación. Todo dentro de un contexto de respeto, utilizando las formas del ritual tradicional transmitido así desde un pasado remoto y que conserva la efectividad del tratamiento. Ya hemos discutido en otras ocasiones, los riesgos de sacar de su contexto tradicional técnicas como el Reiki, Yoga o Meditación, hacer las cosas “a mi manera” y el New Age . Esto no es medicina “alternativa”, no es el invento de un hippie en los años 60, ni de un psicólogo cientificista en los 70. Es lo que es, gracias a una forma de trabajo que se ha mantenido intacta de generación a generación, de mente a mente, como la transmisión del conocimiento del Buda. Una medicina tradicional, un conocimiento ancestral.

No es llegar, hervir unas cortezas, cantar bonito y tocar un tambor. Es un proceso delicado de sanación que involucra la totalidad del ser, sus energías sutiles y espirituales, donde una escasa, nula o mala preparación por parte del curandero, sería muy contraproducente.

Los invito a conocer el centro “Ojo de Luna” en Pucallpa, Perú, donde se trabaja esta medicina según el linaje de los Ashaninkas. Un espacio para estar en contacto con la naturaleza, sanar y conectar con el espíritu. Más información en http://www.ojodeluna.org

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Monje Zen.
Http://www.ojodeluna.org
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
Teléfono: (022) 365 0019 / 9 – 7794944
Correo electrónico: davaras@uc.cl

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