Sufrimiento y Trauma Emocional

Dejar de Fumar es Facil • Junio 09, 2016 • Sin Comentarios

En el artículo anterior, comenté sobre la relación entre el sufrimiento, lo que pensamos y como se va condicionando nuestro aparato psíquico en función de ello, junto a una alternativa para des-programar este aprendizaje. Ahora escribiré sobre el rol de las emociones sobre este proceso.

Nuestro cuerpo se acostumbra a responder en automático ante las situaciones que nos enfrenta la vida, por un tema de economizar recursos y energía. En el mismo sentido que cuando manejamos un automóvil, no tenemos que recordar las instrucciones paso a paso de como pasar los cambios, observar el camino, los espejos, mover el volante, sentarnos y coordinar movimientos de piernas y brazos, simplemente lo hacemos en forma automática e inconsciente.

Con respecto a la esfera afectiva, muchas de las estrategias que nos ayudaron a sobrevivir y lidiar con la angustia en el pasado, con el paso de los años y el cambio de las circunstancias vitales, van quedando obsoletas y volviéndose contraproducentes. Por ejemplo, un niño que fue maltratado en su infancia, al ser vulnerable, aprenderá a enfrentar a los otros con desconfianza y no involucrarse demasiado. Posiblemente actúe con retraimiento ante el menor signo de hostilidad, lo que le evitaría un mayor sufrimiento. Sin embargo, al convertirse en un adulto y utilizar esta misma táctica, siendo un individuo que ya es capaz de defenderse y cuidar de sí, ya no será tan efectiva y podría perderse de muchas oportunidades y personas. No obstante, es muy difícil romper el patrón, pues esta forma de reaccionar ha quedado impresa en el cerebro.

Fisiológicamente hablando, la parte de nuestro cerebro encargada de almacenar los recuerdos sobre situaciones emocionales dolorosas es la amígdala. Entonces, cuando ocurre una situación con la suficiente intensidad para crear una huella en nuestro aparato psíquico, como por ejemplo una situación traumática con alto contenido emocional: guerra, abuso, maltrato, pérdidas; esta quedará grabada en nuestra “mente”.
Otra parte involucrada en el proceso es la ínsula, estructura que vincula los impulsos emocionales y la posterior toma de decisiones. Esto quiere decir, que por una parte, para evitar el dolor se bloquea el recuerdo claro sobre la situación original, y se libera una respuesta emocional como tristeza, rabia, ansiedad o miedo ante futuras situaciones de similares características. Finalmente la persona actuará “en caliente”, bajo el influjo de sus sentimientos, por lo que su libertad de acción se verá reducida operando prácticamente en automático. De esta manera se programa nuestro cerebro.

Con el paso de los años, esta activación emocional anómala ante señales atemorizantes, que nada tienen que ver con la situación original, pueden ir desencadenando estados crónicos de estrés, pues la persona va procesando los estímulos agresivos de manera amplificada, la mente va generando emociones, que son hormonas que permanecen horas en la sangre, que con los sucesivos pensamientos se vuelven constantes y pueden terminar enfermando el cuerpo.

Estos estados de angustia persistentes, pueden llevar a que “echemos mano” a lo que tenemos más cerca para lidiar con la ansiedad: desde compras compulsivas, pasar horas frente al televisor o la computadora, abusar de drogas o alcohol; lo que sea para no enfrentar una realidad que cada día se torna más insufrible.

¿Qué se puede hacer?

Al igual que en el caso anterior, que el problema son los pensamientos, y cómo estos influyen en la génesis emocional, una buena alternativa es traer la atención al cuerpo por medio de la respiración. Tomar aire y decir: “estoy inhalando”, botar el aire y decir: “estoy exhalando”, lo que trae la concentración al momento presente, permite salir del influjo de las emociones, junto con observar, escuchar y percibir lo que ocurre delante de nosotros, aportando tranquilidad y mayor información sobre lo que sucede a la hora de tomar decisiones. La práctica de la meditación sentado, es una buena técnica para lograr mantener este estado constante durante la vida cotidiana y aprehender a dejar pasar pensamientos y sentimientos.
Por otra parte, las medicinas tradicionales poseen un gran aporte al respecto, pues consideran al ser humano como un ser espiritual, en que la salud es el resultado de la interacción entre cuerpo, mente, emoción y relaciones sociales, muy similar a lo que plantea la definición de la Organización Mundial de la Salud. Resolviendo distintos bloqueos y comprendiendo nuestro funcionamiento en estos distintos niveles, es que se recupera un estado de sanidad, paz y equilibrio. Mas eso será tema de otro artículo.

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Monje Zen.
Http://www.ojodeluna.org
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
Teléfono: (022) 365 0019 / 9 – 7794944
Correo electrónico: davaras@uc.cl

Categories Psicología

About Author

Dejar de Fumar es Facil

You May Also Like

No Comments