Los sueños

Dejar de Fumar es Facil • Marzo 30, 2016 • Sin Comentarios

Un día tiene veinticuatro horas. Por lo general dormimos entre seis y ocho horas diarias, por lo que podríamos decir que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Sin embargo, es frecuente que muchas personas no recuerden sus sueños ni les presten demasiada atención.

¿Qué son los sueños?

Así como pasa con la muerte, la verdad es que nadie sabe muy bien lo que pasa acá. Existen teorías que explicarían el fenómeno y la neurociencia que describiría lo que ocurre en nuestros cerebros mientras soñamos.

Fisiológicamente, se reconocen dos etapas, basadas en los movimientos automáticos y rápidos de los ojos (rapid eyes movement o REM):

− Sueño REM: es la fase donde ocurren los sueños, el cerebro se comporta como si estuviera despierto, y se producen movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados. Corresponde al 25% del total.
− Sueño No – REM: En esta fase no ocurren sueños. Cuerpo y mente se encuentran en estado de descanso. Posee cuatro fases según sus ondas eléctricas cerebrales. Va desde la transición vigilia / sueño, más parecida a la actividad cerebral diaria, hasta el sueño profundo relacionado con la sensación de descanso y una actividad cerebral lenta.

Funciones del sueño:

Descansar el organismo en general y recuperar energía. Algunos estudios apuntan a que sirve para la consolidación de la memoria, recuerdos y aprendizajes.

¿Algo más?

Los sueños son un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, y a mi gusto aún no logramos entender de qué se trata esto en que pasamos un tercio de la vida. Ya en antigua Grecia se decía que era el universo donde hombres y dioses se relacionaban Existían santuarios para sanar, buscar conocimiento u obtener una visión sobre la existencia individual o colectiva. También habían tratamientos donde se llevaba a los enfermos a cavernas a oscuras y en ayunas por días, hasta que se producía el esperado sueño o visión, en que desde “el más allá” llegaba una entendimiento sobre como enfrentar y vencer su padecimiento. O casos de profetas que inspirados por un sueño o una visión de Dios, escribieron libros sagrados. Este entendimiento se va repitiendo en todos los lugares en que ha existido medicina tradicional: América, Japón, Tibet, India, África; al menos en su momento.

También hay psiquiatras occidentales como Sigmund Freud que se interesaron en el fenómeno. Para él, el inconsciente era una especie de papelera donde se almacenaba todo el material psíquico prohibido, lo que la conciencia necesita reprimir para vivir armónicamente en sociedad: pasiones, impulsos, traumas, rencores, deseos; lo que iría configurando cada personalidad individual. Entonces, es en los sueños donde aflora este material reprimido e inconsciente, que puede ser de ayuda en el proceso de análisis del paciente, dando alguna referencia al síntoma que le aqueja, o una toma de conciencia sobre alguna situación en particular.

Por su parte otro psiquiatra, Carl Jung, le interesó el hecho de que en varios de sus pacientes, luego de atravesar la primera capa del inconsciente personal, con sus represiones y tabúes; existía otra capa o inconsciente colectivo, donde los sueños eran más parecidos a las mitologías de las civilizaciones antiguas, y los temas de estos, en torno a fuerzas que llamo arquetipos, energías capaces de hacer vibrar a la humanidad en determinada manera, por ejemplo: guerrero, padre, madre, amor, compasión, y sus polaridades humanas representadas por el aspecto positivo y negativo de cada uno (luz / oscuridad, sanador / brujo, padre protector / castigador, madre compasiva / negligente y así).

Los sueños son un fenómeno familiar y desconocido a la vez, una alimentación saludable, baja en azúcares refinados, drogas, alimentos fritos o de digestión lenta, fomentará que el cuerpo gaste menos energía en desintoxicarse y pueda tener algo de energía para soñar y explorar estos universos ricos en simbología y significado personal, para realizar esa vieja frase “conócete a ti mismo”, sobre esos profundos y densos infiernillos que cada ser humano atesora bien profundo en su alma: adicciones, descontrol de impulsos, ira, depresión, miedos, rencores, culpas, vergüenzas, en general todo aquello que en lo profundo e íntimo, impide conectar con la alegría de la existencia, llevando a tropezar una y otra vez con piedras parecidas, sin llegar a comprender de dónde viene lo que eres hoy, qué es lo que de verdad quieres, y hacia dónde te diriges. Todo esto muy cerca tuyo, cada noche, otro misterio.

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Monje Zen.
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Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
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