Historia de las drogas: El Azúcar

Dejar de Fumar es Facil • Septiembre 08, 2014 • 1 Comentario

Conocer los efectos fisiológicos y psicológicos de lo que ingerimos, es importante a la hora de comprender las consecuencias de su uso y abuso. Por otra parte, el saber acerca de la historia de su utilización nos abre la mente y otorga nuevos entendimientos, pues nos habla de que no siempre las cosas han sido como ahora.

Hoy en día, existe una pandemia planetaria relacionada al abuso de sustancias, comenzó con la importación del tabaco a Europa durante la primera mitad del siglo XVI. Le siguió el Opio en Inglaterra durante el siglo XVII y el alcohol destilado en las tribus indias de norte América.

De eso trata este artículo, ya les he contado sobre el uso ancestral del tabaco que nos da una nueva comprensión sobre el empleo de esta sustancia. Ahora es el turno de una sustancia inocente y normalizada: el azúcar (como refinado o acompañante de bebidas gaseosas, jugos, conservas, mermeladas, dulces, chocolates y la lista es interminable). Posee una efecto significativo sobre nuestro funcionamiento mental, emocional y físico; muchas veces, nos relacionamos con ella desde la adicción, con la consecuente pérdida de libertad.

La vida sin especias.

Cabe señalar que, durante la edad media, el ser humano en Europa se alimentaba principalmente de carne, tubérculos, granos y frutas o verduras de estación. Para modificar su estado de conciencia, sólo conocía las borracheras de vino o cerveza. Una época guiada por la represión de lo femenino, la sexualidad y una moralidad exacerbada. Por otra parte, el comercio con oriente estaba detenido, pues los turcos se encontraban bloqueando el paso por tierra debido a guerras religiosas: las cruzadas. No es de extrañar entonces, que el impulso por conseguir nuevos productos que estimularan la mente y lo sentidos, hicieran que el arte de construir barcos y la navegación, junto con las industrias bancarias y comerciales, se pusieran al servicio de esta empresa.

El viaje al nuevo mundo.

Por las condiciones geográficas y climáticas de América, una gran cantidad de desconocidos productos, sabores y especias comenzaron a llegar a Europa.

El azúcar en forma natural la encontramos en la caña de azúcar. Entre las propiedades curativas de su jugo están el limpiar los riñones y tratar la anemia, los romanos conocían ya su valor medicinal. Hacia el año 300 d.c este ya era purificado y convertido en azúcar en la India. En esta época se utilizaba el azúcar sólo para endulzar medicinas herbales que de otro modo habrían sido muy amargas.

El rey persa Khusraw I (531 – 578 d.c), envió emisarios a la India para que investigaran sobre drogas exóticas. Entre las que le fueron traídas, estaba el sukkar, la “miel de caña”, que se supone estaba hecha por abejas a partir de esta planta.

El azúcar llegó a Inglaterra en 1319 d.c y fue popular en Suecia hacia el 1390 d.c. Antes de los antibióticos, se ponía sobre las heridas antes de vendarlas por su acción desinfectante. Hacia el año 1550 los españoles la plantaron en sus posiciones caribeñas y hacia el año 1650 ya era un producto de exportación y utilización dominantes.

La caña de azúcar (Saccharum officinarum) crece en zonas tropicales (Asia, América), por ende era una mercancía escasa que había de ser importada, o bien producida en las “indias occidentales”.

El azúcar y la esclavitud.

Se puede argumentar que algo similar a la esclavitud sucede en los primeros estadios de la producción de cocaína, mas el moderno comercio de droga, no está involucrado en nada similar al transporte al por mayor, secuestro y asesinato en masa, que se llevó a cabo en el proceso de producción y comercio del azúcar.

En Europa las raíces de la esclavitud se remontan muy atrás. Para la era dorada de la Atenas de Pericles, más de dos tercios de la población eran esclavos. En la Roma de Julio César, quizás la mitad de la población lo era. Tras la disolución del imperio, la institución de la esclavitud se disolvió, y el feudalismo la reemplazó por el vasallaje. Era algo mejor que su predecesora, el siervo podía mantener una casa, casarse, cultivar la tierra y participar de la vida comunitaria; no podía separarse-le de la tierra, al ser vendida esta, este le acompañaba.

Para el año 1432, el príncipe de Portugal, Enrique el Navegante, estableció en Madeira la primera plantación de caña de azúcar. En ella trabajaban morosos, convictos y judíos no conversos, en condiciones de cuasi servidumbre, similar a lo que sucedió más tarde en Australia.

Luego, se convirtió en el cultivo comercial más importante. Se estima que para el año 1530, existía al menos una docena de plantaciones en las “indias occidentales”. Con ellas comenzó el comercio de esclavos desde África. España y Portugal, abjuraron de utilizar asiáticos o europeos. Era la primera vez en la historia de la humanidad que una sola raza se utilizaba para un papel servil. Además era la primera vez, desde la latifundia romana, que una masa de esclavos se utilizaba para cultivar la tierra con fines mercantiles y no para la subsistencia. A estas alturas la importación de esclavos tenía un sólo propósito: sostener una economía agrícola basada en el azúcar.

 

El azúcar como adicción.

Siendo honestos, el azúcar es totalmente innecesario para la dieta humana. Antes de la llegada del azúcar industrial blanco (de remolacha) y rubio (de caña), la humanidad se las arreglaba bastante bien sin este producto refinado. Es más, no presenta ningún aporte que no pueda ser obtenido de otras fuentes como las frutas, la miel o la misma caña.

Simplemente se trata de un “chute” estimulante (más información: http://www.dejalo.org/2014/06/04/las-drogas-normales/), que en caso de ser cocaína observaríamos con horror, mas por alguna razón no nos inmuta. Es más, se la administramos a nuestros niños sin ningún temor, desconociendo sus efectos nocivos en la concentración y la hiperactividad. Puede ir dañando el sistema hormonal del páncreas y generar resistencia a la insulina, diabetes gestacional o juvenil. Además puede estar relacionada a la compulsión por comer de las personas afectadas por bulimia. Como sucede con todos los estimulantes, su ingesta está acompañada de una breve euforia, seguido por depresión y culpa.

La adicción al azúcar es uno de los hábitos de más difícil abandono. Tras el alcohol y el tabaco, una de las más nocivas. Al suspender su ingesta, vienen los molestos síntomas de la abstinencia, caracterizados por irritabilidad, ansiedad y temblores, más la compulsión psicológica a continuar con el consumo. Para lidiar con esto haremos lo que sea: “¿un cigarrito?”

Llegado un cierto punto es tan nocivo y molesto el consumo, como el mantenerse alejado de éste. El que se venda libremente en todas las esquinas no quiere decir que sea inocua, ni menos beneficiosa. Prestemos atención a lo que dejamos entrar en nuestro organismo, bien podría ser aquello la raíz de ese malestar que sentimos y no sabemos por qué, de la cual emanan esas curiosas y no siempre benignas estratagemas para hacernos cargo de él.

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo diplomado en psicología positiva.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Http://www.ojodeluna.org
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309, Providencia.
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