El tabaco

Dejar de Fumar es Facil • Octubre 11, 2013 • 1 Comentario

En el artículo anterior, explicamos el fenómeno de la adicción. Ahora me gustaría ahondar más nuestra comprensión sobre el fenómeno y hablar del tabaco.

El tabaco es una planta de la familia de las solanáceas originaria de América y los primeros cultivos tienen entre cinco mil y tres mil años de antigüedad. Las especies utilizadas son nicotiana tabacum y nicotiana rustica.

Nicotiana Rustica

Nicotiana Rustica

Nicotiana Tabacum

Nicotiana Tabacum

Para los pueblos originarios, se trataba de una planta sagrada, integrada en los ritos de curación y de comunión con el gran espíritu o dios. Se consumía tanto inhalado (fumado), masticado, aspirado (en forma de rapé, un polvo de tabaco tostado) o se hacía una decocción que posteriormente se bebía, en un trabajo que incluye una purga o limpia tanto física como emocional. También se puede usar como insecticida. Estos usos continúan hoy en día.

Mientras tanto en Europa, existía muy poca variedad de alimentos y sustancias que modificaran la conciencia. Las dieta se reducía a carnes, aves, arroz, algunas frutas y verduras, y el alcohol. Con el “descubrimiento” de América, y las empresas marítimas y económicas de las potencias europeas, es que llegaron gran cantidad de nuevos aromas y sensaciones de la mano de especias, frutos y plantas, provenientes de Orienta y América, con todo el tema de la esclavitud de por medio.

Su extensión por el continente europeo fue gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot, y en su honor Linneo, introduce la denominación “Nicotiana” en su clasificación de Botánica. Jean Nicot, lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al supuestamente, curar a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina.

Para la insípida existencia medieval, el tabaco fue una sensación totalmente nueva, y se puso de moda en las clases dominantes de la época, caminos que seguirían posteriormente el azúcar, el chocolate, el café (drogas de tocador) y el ron. Nuevos sabores desde el “nuevo mundo”.

El tabaco no constituyó un problema de salud hasta la Revolución Industrial, momento en el que comenzó la producción masiva. La publicidad, principalmente en los niños y jóvenes, propugnaba un modelo a seguir: reforzando el auto estima y el logro, la masculinidad y la femenidad; en otras palabras, “es cool fumar”. Así podemos ver cómo una sustancia sacada de su contexto inicial ritual, y convertida en un producto para masas, puede ser un peligro, si no se sabe controlar su ingesta, pues poco se sabe de sus orígenes y su uso apropiado, ya que lo importante es vender más, al precio que estén dispuestos a pagar.

Otro problema derivado del consumo “en ignorancia”, es que no sabemos a ciencia cierta, que estamos introduciendo en nuestro organismo, es muy distinto un tabaco orgánico fumado en pipa o papel de fumar, que los cigarrillos industriales que traen gran cantidad de aditivos químicos, preservantes y saborizantes, sin contar la pólvora del papel: aquellos anillos grises que se aprecian en el papel que envuelve los cigarrillos. Quién sabe que efectos tendrán estos compuestos a largo plazo en nuestro organismo. De seguro potenciarán los efectos nocivos e irritantes del tabaco.

De hecho en muchas legislaciones europeas, está consignada la cantidad de aditivos que se agregan a las preparaciones de tabaco industrial, esto tampoco es un resguardo de que lo permitido sea lo más saludable.

 Durante el siglo XX, numerosos estudios médicos fueron demostrando los perjuicios del tabaco, y negando su posible utilidad terapéutica. Su consumo pasa de ser mayoritariamente masculino, a un mayor equilibrio entre sexos.

Como siempre digo, el problema no es tal o cual sustancia o habito, sino quién la usa y cómo la usa. Es distinto es compartir un tabaco y celebrar, que fumar varios a diario porque no sabe que hacer con su tiempo o se encuentra ansioso. Esos problemas tienen otras soluciones. Como cada quien es distinto, estas dependerán de sí y de cuanta intención y voluntad le ponga al proceso de conocerse, ganar y retomar el control sobre sí mismo y su propia vida. Eso es verdadero poder.

 

Daniel Varas Sepúlveda.

Psicólogo.
Fundador centro de concentración y sanación con plantas medicinales “Ojo de Luna”.
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309,  Providencia.
Teléfono: (022) 365 0019  / 9 – 7794944
Correo electrónico: davaras@uc.cl

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